Sí, ya es sabido que el negocio de la música ha cambiado en nuevos formatos y modos de comercialización. La acción de escucharla, por consecuencia, también ha sido alterada en su costumbre.
Hoy la música es mas accesible que antes y la escuchamos en todos lados. Pero hay algo particular en la forma que la clasificamos para escucharla.
Antes (de la internet), el objeto de compra era un álbum de un artista. Lo escuchábamos de principio a fin. Y varias veces. Cómo si quisiéramos sacarle hasta el último detalle infinitesimal, para reafirmar que sí, teníamos comprado una obra completa en formato de álbum.
El modo y la forma en la que hoy escuchamos música poco respeta el concepto de álbum / obra. Es más, el formato álbum, está pasando a ser un modismo vetusto. Damos play al artista, al género, al shuffle / random; quizás de un playlist interminable de cientos de horas de música. Hoy, el playlist personal remplaza al preformateado álbum. Lo desconstruimos en otras alternativas.
Éste poder que practicamos a diario, también genera una mayor producción de músicas y músicos que la interpretan; más allá de lo tecnológico y las posibilidades que esto genera.
Si hay más música, por regla de 3 simple, hay más personas ejecutando, grabando y editando música.
Jóven Bobo - Pasivo Oyente
El escuchador de hits tiene en su reproductor de música, la más variada selección de temas sin ningún tipo de estructura o nexo con lo conglomere, más que la única condición que la de ser el hit del momento.
Música descartable, que no trasciende, más que el mero momento. ¿Acaso no estamos rodeados de ello?
Temas melosos y cursis de los 80, 90, hasta el último reggaetton o cumbia tropical. Todo en un mismo selector de algarabía incontenible de pequeñas medidas con miles de temas que lo consiguieron de un primo/a, tía/o, amigo, novia, etc.
Temas, piezas, obra en particular. No de álbum.
El ábum es nuestro. Y con él hacemos nuestro antojo.
Escuchamos el Anonimato
Los oyentes / melómanos y usuarios mas avanzados en la búsqueda de nuevos horizontes para escuchar, presencian el fenómeno del "shuffle / random global", como una panacea de deleites variados en colores, texturas y formas de expresión. Plataformas online como Grooveshark, LastFM, The Hype Machine, Mixcloud, Mog, etc; permiten el acceso a la biblioteca mundial de temas, artistas y géneros de todo el mundo.
Escuchar ideas e interpretaciones de música por personas que muchas veces, poco antecedentes tienen y que están por fuera de toda estructura comercial discográfica. Incluso sus obras pasan a ser un compendio de temas, que pocas veces puede llamarse disco. El neologísmo del llamado "set". Algo así como una progresión prolongada de sonidos.
Nuevas maneras de interpretar y deglutir música. La posibilidad de degustar nuevas expresiones, elevan a la N potencia, nuestra biblioteca de millares de artistas.
Es tal la cantidad, que nos perdemos en ese mar complejo de cientos de datos. Anónimos, Unknowns por cientos. Pero que escuchamos sin saber a ciencia cierta quienes son, de donde vienen, quienes son sus integrantes (en el caso de una banda), o ni si quiera sabemos correctamente el nombre del tema que nos gusta. No estudiamos sus artes de tapa. Muchas veces ni si quiera nos molestamos en buscarlo. No tenemos interés en hacerlo. Sólo disfrutamos de su contenido.
Antes era así
No existen albumes de tango, jazz o música clásica. Son piezas únicas. Composiciones que fueron pensadas como algo completo.
Podríamos incluir a la ópera como un género de masa integral en sensaciones y concatenaciones sonoras. Pero no sirve la comparación para encasillar al albúm como obra. Tomemos de ejemplo a The White Album por The Beatles.
Podríamos incluir a la ópera como un género de masa integral en sensaciones y concatenaciones sonoras. Pero no sirve la comparación para encasillar al albúm como obra. Tomemos de ejemplo a The White Album por The Beatles.
La tecnología nos permite escuchar música como lo hacíamos antes. Por piezas, temas, track. El elemento que se suma, es el playlist como objeto dominante.
Quizás algún día podamos librarnos del carma del artistas y contemplar al músico como un instrumento más de la música. El anonimato del intérprete, para dar paso a la música es su estado mas puro.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
Por favor, escribe tu comentario en este recuadro.